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¿Qué es la Dependencia Emocional?


La vinculación afectiva establecida durante la infancia es fundamental para desarrollar una alta autoestima y está a su vez lo es para establecer relaciones sociales y de pareja saludables. 
Nuestras relaciones de pareja deberían servir siempre de acicate para desarrollar nuestras capacidades, proporcionándonos bienestar y disfrute y no por el contrario, limitándonos o haciéndonos infelices.

Para establecer una relación de pareja saludable, es imprescindible estar bien con uno mismo, sabernos seres completos y sentirnos confiados, cómodos y seguros con nuestra independencia. Por lo tanto, el otro no debe ser visto jamás como una tabla de salvación, un refugio, una compensación a mis carencias o un gurú cuyos mandatos y recomendaciones seguir a pie juntillas. El otro siempre debe ser aquel en el que reconozco cualidades que me atraen, con quien elijo estar no porque lo necesite para sentirme complet@ sino porque me apetece compartir el camino con alguien que me aporta bienestar.

De esta manera, una relación de pareja sana se caracterizará porque en ella existe: 
-Reciprocidad
-Confianza
-Transparencia
-Diálogo fluido
-Comunicación Asertiva
-Admiración mutua
-Aceptación
-Propósitos de vida en común
-Valores y principios compartidos
-Compromiso con la relación de pareja
-Espacios de intimidad compartidos (conocer las aspiraciones, actividades, preocupaciones del otro, ser cómplices, ser amigos).
-Pasión


Cierto es que quizás la mayoría de las relaciones no cumplan cada una de las características antes mencionadas, lo importante es estar en el camino de conseguirlo, creer que es ese el tipo de relación que queremos tener: una relación basada en la confianza y la igualdad, con alguien con quien podemos ser quienes realmente somos y con quien compartimos valores, intereses y metas.



Ahora bien, ¿qué podemos hacer para evitar enfrascarnos en relaciones de pareja tóxicas? 

Para saber elegir debemos plantearnos previamente qué es lo que buscamos en el otro, cuáles son las características y valores que consideramos son imprescindibles en una pareja.

Si conocemos alguien que en principio encaja con este perfil debemos ir poco a poco en la relación y con los «pies en la tierra». No se trata de ser desconfiado sino de ser capaces de disfrutar del descubrimiento del otro sin idealizarlo ni saltarnos etapas.

Ante señales de actitudes o formas de funcionar que no encajan con nuestra idea de pareja no debemos temer hablarlo y sobre todo no debemos caer en el error de justificarlas o pensar que seremos los artífices del cambio. 


Por lo tanto, una relación de pareja NO es saludable cuando:

-Tu pareja te habla mal, te insulta, te menosprecia o te falta el respeto; es decir, cuando existe maltrato psicológico.
-Tu pareja te miente, te oculta cosas.
-Son más los días de sufrimiento que los de dicha a su lado.
-Has dejado de ser quien eras, te sientes anulad@.


-No eres feliz, no te sientes realizad@.



-No tenéis proyectos comunes, no compartís tiempo o aficiones.



-Te sientes sometid@, tu pareja te dice qué hacer y cómo hacerlo.



-No es posible hablar con tu pareja y explicarle cómo te sientes, lo que quieres, lo que piensas...



-Eres consciente que tienes muchas razones para cortar con la relación pero algo te impide hacerlo.



-Si la relación es un constante ir y venir de rupturas y reconciliaciones que parece no tener fin. 

Entonces, ¿cuándo consideramos que existe dependencia emocional?
Hablamos de dependencia emocional cuando un miembro de la pareja o incluso ambos son incapaces de cortar dicha relación, aún siendo plenamente conscientes de lo perjudicial que les resulta mantenerla.
De esta manera, algunas conductas que podemos encontrar en el dependiente emocional serán:
-Aferrarse a toda costa a los pocos momentos felices, ignorando o justificando los infelices.
-Conformarse con una vida insatisfactoria y poco estimulante, resignándose a no aspirar a más por miedo a enfrentarse al cambio.


-Someterse y aceptar malos tratos y humillaciones como parte del día a día.
-Esmerarse frenéticamente en complacer al otro y adaptarnos a sus deseos y necesidades, renunciando a las propias.
-Experimentar una sensación de decepción cada vez mayor.
-Querer creer ciegamente en las palabras del otro, aunque sus actos demuestren lo contrario.
-Acceder a vivir una relación inestable debido a las constantes dudas del otro respecto a la relación.
-Centrar todo su tiempo, atención y esmero a la persona amada y a su relación con ésta, perdiendo vinculación con familiares y amigos y privándose de ciertas experiencias sociales.
-No concebir la vida sin el otro. Experimentar una necesidad extrema de él, desear que él también lo necesite y le haga sentir que es su prioridad.
-Sentir pánico al pensar en perder al otro, no verse capaz de afrontar una nueva vida sin él.
-Experimentar estados ansiosos, alteraciones del sueño e incluso de la alimentación debido al estrés constante que le supone la relación.
-Enfadarse con cualquiera que intente «abrirle los ojos», aconsejarle, ayudarle a ser más crítico y objetivo al valorar la relación.
-Anclarse en la esperanza de que el otro cambiará, de que él/ella conseguirá cambiarlo y transformarlo en la persona que necesita para ser feliz.

En conclusión, la dependencia es consecuencia principalmente de: 
-Tener una baja autoestima, es decir un autoconcepto y valoración negativos de nosotros mismos, lo cual nos genera inseguridad y necesidad de buscar en otros la compensación a nuestras carencias.
-Temer a la soledad. No saber disfrutar de nuestra libertad, autonomía, independencia.
-Tener creencias erróneas respecto al amor y las relaciones de pareja («en el amor es normal sufrir», «hay que aguantar y no abandonar a la primera», «el matrimonio es para toda la vida», etc.).
Pero, ¿es posible superar la dependencia emocional? ¡Por supuesto! Aunque para ello será necesario:
-Tomar consciencia de la realidad. Ser sinceros con nosotros mismos y aceptar las sombras de nuestra relación por duro que sea.
-Dejar de aferrarnos a un cambio imaginario y preguntarnos si realmente queremos vivir una vida así de insatisfactoria el resto de nuestra vida.
-Preguntarnos para qué sigo con esta relación, es decir, qué finalidad vital me ayuda a perseguir.
-Conocernos mejor, aprender a aceptarnos y empezar a querernos, reafirmándonos en nuestras necesidades, deseos y valores y asumiendo la responsabilidad de tomar nuestras propias decisiones.
-No dejarnos contaminar por pensamientos catastróficos. 
-Y sobre todo, mantener distancia total para darnos el tiempo y espacio necesarios para olvidar al otro, centrarnos en nosotros mismos y rehacer nuestras vidas.

Referencias:
Congost, Silvia (2013): Cuando amar demasiado es depender.Barcelona: Editorial Oniro.

Si crees que tú mismo o alguien cercano a ti presenta un perfil similar al aquí descrito, no dudes en consultar con un profesional. Una evaluación individualizada permitirá establecer la intervención más apropiada para iniciar el proceso de recuperación.




Caballos y jinetes. Perfiles psicológicos en las relaciones de pareja.

El psicólogo Rafael Romero nos presenta de forma entretenida y didáctica los seis perfiles psicológicos  más habituales en las relaciones de pareja. A través de una ingeniosa categorización basada en tipos de caballos, y echando mano del sentido del humor, nos ayuda a comprender el funcionamiento de muchas parejas. 


Lo interesante de la categorización de Romero es que basa el análisis en el "yo" y no en el individuo elegido como compañero. De esta manera, será a partir del autoconocimiento que llegaremos a entender qué es lo que falla en mi manera de relacionarme sentimentalmente, cómo suelo elegir a mis parejas, qué es lo que me hace permanecer al lado de alguien que no me hace feliz y qué puedo cambiar para poder serlo.

Romero parte de la base de que todos tenemos potencial para ser caballos purasangre, capaces de sentirnos completos y realizados sin la compañía del otro pero sabiendo disfrutar de la misma y apreciándola cuando la tenemos. Sin embargo, debido al miedo, a aprendizajes disfuncionales adquiridos, a rasgos propios de la personalidad y a la elección equivocada del "jinete" en cuestión, podemos estancarnos en relaciones de pareja poco satisfactorias y, hasta en ocasiones, destructivas.

Pregúntate: ¿Qué tipo de caballo eres? ¿Qué tipo de jinete tienes al lado? ¿Qué te hace falta para ser un purasangre? 

El caballo Temeroso es aquel que necesita contar con la seguridad de una cuadra para dormir y un espacio acotado para correr. El hecho de poseer estos límites le permite saber de antemano a que se va a enfrentar, el problema es que es cuestión de tiempo que el aburrimiento acabe llamando a sus espuelas. Su jinete le trata bien, pero desde luego no le exprime sus cualidades de purasangre. No está especialmente a gusto con su vida, ni a disgusto, se deja llevar por el paso de los días, inmerso en sus rutinas, soñando con vastas lomas verdes donde poder correr hasta el infinito, cabalgado por un jinete con el que se sintiera un solo ser y con quien tuviera tal confianza que pudiera galopar días enteros. Esos son sus sueños, porque en su realidad los miedos a la incertidumbre lo paralizan, no sintiéndose con la fuerza suficiente para cambiar de jinete o instar a éste a que también se esfuerce por salir de la acomodada rutina.
El caballo Dependiente se quiere mucho menos que el temeroso, y además de compartir la necesidad de unos límites físicos que acoten su territorio, piensa que sin jinete no podría correr ni cien metros por las peligrosas llanuras. Ellos no sueñan con cabalgar por inhóspitos paisajes, lo que ellos piden es la certeza de que su jinete nunca se cansará de ellos, abandonándoles a su suerte. Su vida se convierte en un esfuerzo frenético por agradar al jinete, yendo al ritmo que él marque, sin rechistar, no vaya a molestarle. Se conocen casos de jinetes que han llegado a maltratarles, a humillarles y avergonzarles diciéndoles lo torpes que eran. Desgraciadamente, su miedo a la soledad y su dependencia hacen que nunca corran solos, no dándose cuenta de que son purasangre que no necesitan jinetes para cabalgar y mucho menos que les traten como animales estúpidos.
El caballo National Geographic es una raza que desciende de los primeros ejemplares que llevó Colón a América. Estos caballos quieren tener un jinete que los monte y una parcela donde correr cuando lo necesiten, pero no aceptan con el mismo agrado el compromiso que requiere cuidar de la parcela y de su jinete. Les gusta la seguridad de lo conocido, pero les atrae más la llamada de lo desconocido. Son una especie un poco híbrida. Quieren tener un lugar y un jinete disponible para cuando se sientan solos, pero no quieren comprometerse con nada que les imposibilite conocer otros jinetes y espacios. Son caballos que viven sus vidas con mucha intensidad, pero al mismo mismo sufren mucha ansiedad, culpa y rabia. Suelen cambiar de jinete varias veces a lo largo del tiempo y a menudo se pierden sin saber realmente hacia donde quieren dirigirse, dañando con su duda a ellos y a quienes le conocen.
El caballo Eremita evita a toda costa compromiso. No se sabe si tuvo alguna experiencia en el pasado con un jinete maltratador o si desde pequeño fue educado para no ser montado por nadie, el caso es que es más esquivo que los osos, alejado de los asentamientos humanos y de toda barrera que pueda limitar su libertad de movimientos. La diferencia es que mientras los osos son una especie solitaria, los caballos son animales sociables, por lo que esa búsqueda desesperada de soledad va contra su propia naturaleza. Se cree que es en la vejez donde se arrepienten de haber vivido tan aisladamente. 
El caballo Desbocado es imposible de domar, lo que no sería un problema de no ser porque se muestran como dóciles animales para que los jinetes no les rehuyan. Suelen esperar a que el jinete les haya cogido cariño para mostrar todo su mal humor y tirarle una y otra vez al suelo. Llegados a este punto pueden dar con dos tipos de jinetes: los que tienen las mismas malas pulgas que el caballo, produciéndose una encarnizada lucha de poder en la que sólo puede haber un ganador y un perdedor, un dominante y un dominado, aunque en algunos casos ninguno de los dos pierde su posición, enzarzándose en espectaculares luchas entre el animal y el jinete hasta que los dos se separan, previa ruptura de casi todos sus huesos. La otra opción es que el jinete ceda sin lucha previa, tiranizado por los caprichos de su caballo.
El caballo Purasangre tiene un porte espectacular, una musculatura que le garantiza correr días enteros sin descanso, y una inteligencia que le permite viajar sin la guía de ningún jinete. Al mismo tiempo es consciente del placer que supone cabalgar con un jinete que esté a la altura de las circunstancias, al que también le guste arriesgar sin por ello renunciar a la estabilidad de un hogar. Desde luego no está dispuesto a permitir que ningún jinete la maltrate, al igual que si descubre que el jinete no está a la altura de lo esperado se agachará para que se puede bajar, nunca le tirará de malas maneras. Sabe que no necesita ningún jinete y que la soledad no es horrible, pero también sabe que un paisaje, cuando lo compartes con alguien, tiene un color distinto. Estos caballos conocen la importancia de cuidar de sus jinetes, de escucharles, de hacerles el paseo lo más agradable posible y aceptan que jinete y caballo son dos purasangres que necesitarán discutir en más de una ocasión para decidir qué camino tomar. 
Extracto de Romero, Rafael (2013). Un día de Terapia. Radiografía de las emociones. Bilbao: Editorial Desclée de Brouwer.

¿Por qué nos enamoramos?

                                                     

“La gente vive alrededor del amor. Se mata por amor. Se muere por amor. Hay infinidad de canciones, poemas, novelas, esculturas, pinturas, mitos, leyendas alrededor del romance. El amor impulsa uno de los más poderosos sistemas cerebrales de la tierra, tanto para generar gran alegría, como para provocar inmenso dolor.” 
Helen Fisher
Helen Fisher, profesora de Antropología e investigadora del comportamiento humano en la Universidad Rutgers, nos habla del amor romántico desde un punto de vista científico. 

Es posible explicar el enamoramiento a partir de la activación en determinadas zonas de nuestro cerebro. Los estudios realizados por Fisher revelan rasgos adictivos en el amor romántico.




¿Por qué fracasamos en el amor?


Entrevista al Dr. Walter Riso

Walter Riso nos explica algunas de las razones más comunes por las que fracasamos en el amor. 
"Si te quiero y me quiero, entonces NOS QUEREMOS"
 El sentirse bien con uno mismo es condición imprescindible en toda relación de pareja saludable.




Estilos Afectivos Disfuncionales en las Relaciones de Pareja


Walter Riso se pregunta: “¿Por qué fallamos tanto en el amor? ¿Porqué tanta gente elige a la persona equivocada o se enfrasca en relaciones tan peligrosas como irracionales?  ¿Por qué nos resignamos a relaciones dolorosas?”.

El autor defiende que NO todas las propuestas afectivas nos benefician, dado que algunas relaciones amenazan nuestros valores esenciales como personas. Por ello elabora en su libro Amores Altamente Peligrosos una clasificación basada en ocho perfiles psicológicos que dan lugar a ocho estilos afectivos disfuncionales en la relaciones de pareja.

En este artículo ofrecemos un breve resumen de cada uno de ellos destacando los rasgos principales de cada estilo afectivo y sus implicaciones para la vida en pareja, las vulnerabilidades que explican porqué la gente se engancha a este tipo de relaciones y los costes personales que se derivan de la convivencia con cada uno de dichos perfiles.

  1. Estilo Histriónico/Teatral: El amor hostigante

El perfil histriónico se caracteriza por:
- Querer ser siempre el centro de atención.
- Ser excesivamente emotivo.
- Mostrar comportamientos seductores.
- Cuidar exageradamente el aspecto físico.
-Tener actitudes dramáticas e impresionistas.
-Ser muy intensos en las relaciones interpersonales.

“Por querer conservar altamente motivadas a sus parejas, las cansan y terminan generando en los otros precisamente lo que quieren evitar”.

Actitudes destructivas para la relación en pareja:
-Necesidad de atención exclusiva, absoluta y constante: “Tu vida debe girar a mi alrededor”.
-Emotividad y expresividad exageradas: “El amor es puro sentimiento”.
-Insatisfacción afectiva constante: “Tu amor no me llena”.

Razones por las que nos podemos enganchar a una relación histriónica:
-Búsqueda de una relación superficial, sin complicaciones.
-Necesidad de sentirme complementado por alguien más extrovertido.
-Necesidad de sentirme valorado.

Costes de mantener una relación histriónica:
Si bien un histrionismo leve o moderado suele ser manejable, de modo que si sabemos dosificarlo puede ser hasta agradable, en altas dosis puede caer en la manipulación y el hostigamiento. En ese caso se hace imprescindible poner unos límites, se trata de que la persona histriónica aprenda a regular sus estados de ánimo y su dependencia hacia el otro.

  1. Estilo Paranóico/Vigilante: El amor desconfiado

El perfil paranóico se caracteriza por:
-Creer siempre que las personas esconden una segunda intención en su proceder.
-Estar en continuo estado de alerta y en actitud defensiva.
-Desconfiar incluso de la buena conducta y de las demostraciones de amor de su pareja.

“La suspicacia se generaliza irracionalmente y se transforma en un modo de vida”.

Actitudes destructivas para la relación en pareja:
-Actitud defensiva: “Si te doy amor, te aprovecharás de mí”.
-Interpretaciones erróneas y negativas de lo que piensa, siente y hace el otro: “Si no estoy vigilante, me engañarás”.
-Angustia y pensamientos fatalistas sobre el pasado del otro: “Tu pasado te condena”.

Razones por las que nos podemos enganchar a una relación paranoide:
-Búsqueda de una relación que justifique y acompañe mi propio aislamiento personal.
-Necesidad de sentir que el otro sufre debido a los celos como comprobación de su amor hacia mí.
-Búsqueda de un perfil de desconfianza similar con quien detectar a los enemigos.

Costes de mantener una relación paranoide:
Debemos partir de la base de que si no hay confianza no hay una relación sana. Este tipo de relación puede coartar nuestra libertad, poner en duda nuestra credibilidad en todo momento y hasta volverse persecutoria o agresiva.

  1. Estilo Pasivo/Agresivo: El amor subversivo

El perfil pasivo-agresivo se caracteriza por:
-Incumplir reiteradamente los compromisos con la pareja.
-Presentar una lentitud y apatía desesperantes.
-Presentar un amor ambivalente, desconcertante y conflictivo.
-Tener una actitud de desprecio y dependencia a la vez.

“Ames cuanto ames, el sujeto pasivo-agresivo será un conspirador de la relación y a la vez incapaz de renunciar a ella”.

Actitudes destructivas para la relación en pareja:
-Comportamientos ambivalentes: “Tu proximidad afectiva me aprisiona, tu lejanía me genera inseguridad”.
-Sabotaje afectivo: “Debo oponerme a tu amor, pero sin perderte”.
-Pensamientos pesimistas sobre el futuro de la relación: “Aunque nos amemos, todo irá de mal en peor”.

Razones por las que nos podemos enganchar a una relación pasivo-agresiva:
-Tener un fuerte impulso proteccionista, el cual encaja perfectamente con la fragilidad/inseguridad del sujeto pasivo-agresivo.
-Búsqueda de una relación cómoda sin demasiadas preocupaciones, que encaja a su vez con la tranquilidad/dejadez del perfil pasivo-agresivo.

Costes de mantener una relación pasivo-agresiva:
Este tipo de relación puede llevarnos al agotamiento y la desesperanza total al ver que el otro jamás responde a los compromisos de pareja. Podemos caer en el error de convertirnos en la madre o padre del otro y acabar asumiendo sus responsabilidades y las consecuencias de sus actos.

  1. Estilo Narcisista/Egocéntrico: El amor egoísta

El perfil narcisista se caracteriza por:
-Considerarse a sí mismo un ser especial y único, mientras percibe a los demás como seres inferiores.
-Sentirse y desear ser siempre el centro de atención.
-Presentar una escasa o nula empatía.

“Cuanto más ames a un narcisista, más estarás alimentando su sentimiento de grandiosidad y más se alejará de ti”.

Actitudes destructivas para la relación en pareja:
-Menosprecio afectivo: “Mis necesidades son más importantes que las tuyas”.
-Ideas de grandiosidad y superioridad: “¡Qué suerte tienes de que yo sea tu pareja!”.
-Hipersensibilidad a la crítica: “Si me criticas, no me amas”.

Razones por las que nos podemos enganchar a una relación narcisista:
-Necesidad de compensar la inseguridad o baja autoestima personal con la compañía de alguien seguro, extrovertido, imponente.
-Búsqueda de alguien con quien identificarse debido a una indeterminación de la propia personalidad.
-Necesidad de entregarse ilimitadamente a otro (amarlo, cuidarlo, protegerlo, alabarlo).

Costes de mantener una relación narcisista:
Frente a la grandiosidad del sujeto narcisista podemos quedar totalmente opacados. Su egoísmo no le permite cubrir nuestras necesidades, de modo que podemos acabar sintiéndonos solos, frustrados, anulados y siempre al servicio del otro.

  1. Estilo Obsesivo/Compulsivo: El amor perfeccionista

El perfil obsesivo se caracteriza por:
-Necesitar tenerlo todo controlado.
-No sentirse satisfecho jamás, puesto que considera que siempre se podría haber hecho algo mejor.
-Rechazar cualquier atisbo de espontaneidad o improvisación.
-Ser claramente pesimista.

“El estilo obsesivo controla, organiza, establece reglas, ordena y sistematiza todo a su paso, pareja e hijos incluidos”.

Actitudes destructivas para la relación en pareja:
-Crítica e inculpación constante del otro “Te equivocas demasiado”.
-Responsabilidad ilimitada: “De ahora en adelante, yo tomaré las riendas”.
-Contención emocional: “Debo mantener mis emociones bajo control”.

Razones por las que nos podemos enganchar a una relación obsesiva:
-Búsqueda de una persona responsable y eficiente que compense mis propios sentimientos de incompetencia y fracaso.
-Búsqueda de alguien que ponga orden y encauce mi vida.
-Búsqueda de una persona responsable y confiable que me garantice compromiso y lealtad.

Costes de mantener una relación obsesiva:
Si bien el sujeto obsesivo presenta una serie de características valoradas socialmente como son la responsabilidad, la eficiencia, la lealtad y que, como en el caso del perfil histriónico el amor o la capacidad de amar a otro no están en duda, las exigencias irracionales debido a su inalcanzable búsqueda de la perfección pueden ser altamente peligrosas para la relación. De esta manera, fracasar en intento de cumplir las expectativas de este tipo de parejas puede menoscabar nuestra autoestima y llevarnos a sentirnos estresados y ansiosos, además de resignarnos a cederles el control de nuestra vida.

  1. Estilo Antisocial/Pendenciero: El amor violento

El perfil antisocial se caracteriza por:
-Mostrar una significativa desvinculación emocional con los demás.
-Ser incapaz de reconocer los derechos de los demás.
-Tener tendencia a violar las normas sociales.
-Ser extremadamente impulsivo e irresponsable.

“La esencia de este amor es la cosificación del otro. Es estar con alguien porque satisface algunas necesidades básicas, pero no más; no hay vínculo”.

Actitudes destructivas para la relación en pareja:
-Cosificación afectiva: “No me interesan tu dolor ni tu alegría”.
-Actitudes despreciativas/de maltrato: “Te lo tienes merecido”.
-Irresponsabilidad interpersonal: “No tengo ninguna obligación contigo”.

Razones por las que nos podemos enganchar a una relación antisocial:
-Búsqueda de una persona que me dé seguridad y me defienda.
-Búsqueda de alguien valiente a quien admirar.
-Búsqueda de una persona que me haga sentir emociones fuertes.

Costes de mantener una relación antisocial:
Intentar mantener una relación saludable con una persona de este perfil, carente de empatía, con conductas impulsivas e irresponsables y actitudes despreciativas y destructivas, es tarea imposible. Si bien este tipo de personas se pueden mostrar sumamente encantadoras al inicio, a largo plazo suelen ser totalmente indiferentes a las necesidades del otro. En este sentido, seguramente nos sentiremos utilizados, manipulados y nada valorados por una pareja con la que no podemos contar en absoluto pero que en cambio, nos exprime hasta el agotamiento para satisfacer sus necesidades.

  1. Estilo Esquizoide/Ermitaño: El amor desvinculado o indiferente

El perfil esquizoide se caracteriza por:
-Presentar un desapego y una ausencia emocional generalizados.
-No mostrar expresiones cariñosas o gestos que den lugar a la aproximación afectiva.
-Defender extremadamente su independencia, su libertad.

“Si bien un número considerable de estos individuos adoptan la soltería como forma de vida, algunos de ellos, buscando cuidados y beneficios se arriesgan a establecer relaciones afectivas”.

Actitudes destructivas para la relación en pareja:
-Culto a la libertad: “Mi autonomía no es negociable”.
-Analfabetismo emocional: “No comprendo tus sentimientos y emociones”.
-Autosuficiencia afectiva: “Puedo vivir sin tu amor”.

Razones por las que nos podemos enganchar a una relación esquizoide:
-Búsqueda de una persona que respete mi espacio personal, mi independencia.
-Necesidad de vivir la conquista con un reto difícil de conseguir para sentirme satisfecho.

Costes de mantener una relación esquizoide:
No es posible llegar a acostumbrarse a la lejanía e impenetrabilidad emocional del esquizoide. Si no hay feedback emocional simplemente no hay relación. Mantener una relación de este tipo es vivir en la indiferencia y el abandono emocional, de tal manera que nuestra autoestima acabe seriamente perjudicada mientras la sensación de profunda soledad y la apatía van extendiéndose en nosotros.

  1. Estilo Limítrofe/Inestable: El amor caótico

El perfil limítrofe se caracteriza por:
-Ser claramente impulsivo, inestable, contradictorio, inseguro y autodestructivo.
-Presentar una tendencia a las conductas adictivas y disfuncionales.
-Tener un temperamento imprevisible y explosivo.

 “Cuanto más te enamores, más confusión tendrás, cuanto más te entregues, más sentirás que estás jugando con fuego…Hoy te querrán con locura y mañana no se volverán a mirarte; hoy compartirán contigo sus proyectos de vida y mañana ninguno; hoy tendrán pánico al abandono y mañana te pedirán que te vayas”.


Actitudes destructivas para la relación en pareja:
-Identidad fragmentada: “No sé quien soy, ni qué quiero”.
-Abandono/desconfianza: “No puedo vivir contigo, ni sin ti”.
-Inestabilidad emocional: “Te amo y te odio”.

Razones por las que nos podemos enganchar a una relación limítrofe:
-Búsqueda de una pareja con la cual vivir emociones fuertes.

Costes de mantener una relación limítrofe:
El estilo antisocial es el que suele sentirse atraído por las conductas paradójicas del perfil limítrofe, dada su incapacidad afectiva estas personas no suelen sentirse afectadas por el descontrol de la relación sino que por el contrario, incluso les divierte. No obstante, convivir con un perfil limítrofe nos sitúa en el continuo desconcierto, arrastrándonos junto con su inestabilidad a la inseguridad permanente (unos días buenos y otros malos y así sucesivamente pero cada vez con conductas más inexplicables y peligrosas).


Establecidos estos ocho estilos afectivos disfuncionales en las relaciones de pareja, cabe añadir qué entiende el autor por el amor saludable. Para él “el amor saludable es un amor apuntalado en la dignidad humana, en la convicción de que una buena relación favorece el desarrollo del potencial humano y lo reafirma”. En definitiva, una relación funcional es aquella que está basada en el amor y el respeto mutuo y en virtud de ello nos impulsa a ser mejores personas. Por supuesto, no existen las relaciones perfectas pero hay unos valores básicos a los cuales no deberíamos renunciar:
-Expresiones de amor espontáneas y fluidas, sin adornos exagerados pero tampoco reprimidas o restrictivas.
-Confianza en el otro.
-Honestidad emocional.
-Comunicación y Asertividad.
-Respeto mutuo.
-Valoración del otro.
-Flexibilidad.
-Empatía.


Referencias:
Riso, Walter (2008): Amores altamente peligrosos.Barcelona: Editorial Planeta.