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Acoso Escolar

El Acoso Escolar o Bullying es cualquier forma de maltrato físico o psicológico producido entre iguales tanto dentro como fuera del aula. Hablamos de Bullying cuando el acoso se produce de forma deliberada y repetida, es decir, no se trata de un hecho puntual. Las manifestaciones del acoso pueden ir desde insultos o mofas de tipo verbal hasta graves agresiones físicas. Tanto si las agresiones son físicas como si son verbales, suelen tener un importante efecto en la autoestima de la víctima; afectándola tanto en su rendimiento académico como en la forma de relacionarse con los demás. 

Los tres perfiles implicados en este tipo de violencia escolar son: el agresor, la víctima y los testigos.

El Agresor 
-Busca el reconocimiento del grupo a través de la humillación de la víctima.
-Necesita autoafirmarse como "el más fuerte" frente a los demás, en la mayoría de los casos porque presenta una baja autoestima y pocas experiencias de éxito personal que le permitan tener un buen autoconcepto de sí mismo.
-Es probable que cuente con pocos referentes adultos que lo guíen y estén pendientes de su desarrollo.
-Suele carecer de habilidades sociales para relacionarse y comunicarse de forma asertiva con los demás.
-Suele carecer de capacidad de autocontrol.
-Es probable que haya tenido modelos de violencia en el entorno familiar de manera que percibe la misma como una forma "normal" de relacionarse y satisfacer sus necesidades.

La Víctima
-Suele carecer de un grupo establecido de amigos en quiénes confiar y apoyarse.
-Es probable que carezca de un canal de comunicación seguro y de confianza con algún adulto de su entorno sociofamiliar.
-Es probable que presente alguna particularidad a nivel físico o alguna dificultad a nivel funcional que viva con cierto complejo y, erróneamente, la haga creerse merecedora del rechazo de los demás.
-Es probable que presente una baja autoestima y poca seguridad en sí mismo/a, las cuáles manifiesta a través de una conducta tímida y cohibida que la convierten en un blanco fácil de mofas y abusos.

Los Testigos (que callan)
-Suelen carecer de habilidades sociales para relacionarse y comunicarse de forma asertiva con los demás.
-Es probable que cuenten con pocos referentes adultos que los guíen y estén pendientes de su desarrollo.
-Suelen necesitar también autoafirmarse debido a una baja autoestima y confianza en sus propias capacidades/habilidades. Para ello, se refugian bajo la figura de un líder con la idea que el estar a su lado los hace igual de "fuertes".
-Suelen tener miedo, de manera que se protegen de no ser víctimas también apoyando al agresor.
-Es probable que carezcan de un canal de comunicación seguro y de confianza con algún adulto de su entorno sociofamiliar.

Los Testigos (que denuncian)
-Suelen contar con buenos referentes adultos que los guían y están pendientes de lo que sucede en los entornos donde se desarrollan.
-Suelen saber qué es el acoso escolar y son capaces de detectar los tipos de agresiones que implican.
-Suelen contar con una red de amigos importante en quiénes confiar y apoyarse.
-Suelen tener buenas habilidades sociales, una buena autoestima y confianza en sus capacidades/habilidades.
-Suelen contar con un canal de comunicación seguro y de confianza con algún adulto de su entorno sociofamiliar.

Estos son algunos de los perfiles habituales. No obstante, no necesariamente se cumplen en todos los casos. Por ejemplo, podemos encontrar víctimas que antes del acoso eran niños/adolescentes seguros de sí mismos, alegres y con una buena autoestima pero que frente a agresiones repetidas y continuadas y terribles amenazas se ven paralizados ante el miedo de tal forma que no son capaces de reaccionar ante el acoso ni tan siquiera atreviéndose a contárselo a alguien.

En este sentido, debemos tener en cuenta que el agresor/a persevera en el acoso cuando percibe en la víctima precisamente esa dificultad para hacer frente a la situación y aumenta la vulnerabilidad del agredido/a aislándolo/a del grupo de forma que cada vez le sea más difícil contar con apoyos para enfrentarse a él/ella. 

Señales de Alerta en las Víctimas
-Una vez iniciadas las diferentes formas de acoso el/la agredido/a tiende a comportarse con un "perfil bajo", de manera que evita relacionarse con los otros niños/adolescentes aumentando así su aislamiento.

-A causa de la alteración emocional que implica ser víctima de acoso escolar, suele disminuir significativamente la capacidad de atención en clase, la motivación y en general el rendimiento académico.

-Suele presentar negativas constantes para participar de las actividades extracurriculares de la escuela e incluso para asistir a la misma.

-Se ve seriamente afectada la autoestima y la confianza en las propias capacidades para cambiar aquellas cosas del propio entorno que no nos satisfacen o no nos hacen bien (Ver artículo sobre Indefensión Aprendida). Por tanto se muestra espantadizo/a y en estado de alerta constante.

-El estado anímico habitual suele ser de apatía y tristeza.

¿Cómo prevenir el Acoso Escolar?
-Hacer visibles las conductas que acompañan el acoso escolar: insultos, humillaciones, agresiones físicas... Hablar con los niños/adolescentes abiertamente de las mismas y de las consecuencias que tienen en las víctimas.

-Fomentar en los niños/adolescentes de habilidades comunicativas para poder expresar sus deseos y preferencias, pero también sus discrepancias o negativas de una forma asertiva; es decir, siendo capaces de defender su punto de vista sin mostrar agresividad cuando lo hace.

-Crear tanto en casa como en la escuela canales de comunicación a los cuales los niños y adolescentes puedan acudir con plena confianza y seguridad de que serán escuchados, comprendidos y apoyados.

-Fomentar en la escuela la vinculación emocional no sólo entre compañeros de la misma clase si no también entre clases de distintos niveles. 

En algunas escuelas de Cataluña se han iniciado con éxito proyectos de prevención del acoso escolar basados en fomentar la cooperación y la convivencia entre los alumnos. Un buen ejemplo es la iniciativa de que niños de niveles superiores "apadrinen" a niños más pequeños, de manera que cada niño cuente con un espacio y un compañero referente para poder hablar, pedir consejos y compartir, si fuese el caso, alguna mala experiencia. Los jóvenes padrinos cuentan a su vez con un maestro de referencia que irá haciendo el seguimiento de la relación entre ambos, guiará las ayudas y consejos que el padrino puede dar a su apadrinado y estará pendiente ante el mínimo signo de alerta, que a través de la información que le da el padrino, se pueda detectar de abuso.

Este sistema de autoregulación no sólo sirve por tanto, para detectar y prevenir posibles situaciones de abuso, sino para fomentar en los niños y adolescentes un espíritu de cooperación y ayuda mútua de manera que ante la mínima señal de abuso todos se sientan implicados y responsables de denunciar, evitando así que se repita cualquier forma de agresión entre iguales tanto dentro como fuera del entorno escolar.

Es importante destacar que, detectado un caso de abuso, la intervención de maestros y familias tiene que ir en tres sentidos:
-Apoyar a la víctima y proporcionarle el soporte emocional necesario para prevenir secuelas psicológicas derivadas del abuso.

-Proporcionar apoyo psicológico al agresor/a de manera que se traten las conductas agresivas y las problemáticas subyacentes que las originan. 

-Dar explicaciones al grupo-clase de los acontecimientos, reforzando positivamente la valentía de los que se han atrevido a denunciar y haciendo visibles las agresiones. No obstante, debemos tener claro que al censurar las agresiones hay que evitar estigmatizar al agresor/a ya que no debemos olvidar que se trata también de un/a menor, que necesita orientación y apoyo sociofamiliar urgente si se quiere prevenir la perpetuación de este tipo de conductas.

El siguiente vídeo musical está siendo utilizado en muchas escuelas para sensibilizar a los alumnos sobre la importancia de denunciar el abuso y ser capaces de empatizar con el sufrimiento del agredido/a. ¡Una manera clara, directa y pegadiza de animar a niños y jóvenes a no tener miedo!


Se Buscan Valientes - Langui



Si crees que tú mismo o alguien cercano a ti presenta un perfil similar al aquí descrito, no dudes en consultar con un profesional. Una evaluación individualizada permitirá establecer la intervención más apropiada para iniciar el proceso de recuperación.




Tipos de Motivación

La motivación es la fuerza que nos impulsa a iniciar, desarrollar y finalizar una determinada actividad relacionada con un objetivo o necesidad personal. 

La Pirámide de Maslow establece una jerarquía de las necesidades del ser humano, desde las más básicas (necesidades fisiológicas y de seguridad) hasta las más complejas (necesidades de afilición y reconocimiento). Según Maslow la motivación final del ser humano es el desarrollo personal, es decir, la autorealización, a la cual ninguna persona puede acceder sin antes haber cubierto necesidades inferiores.


Es por tanto, la motivación de ir cubriendo cada una de dichas necesidades lo que mueve a las personas a desenvolverse y desarrollarse tanto a nivel personal como social.

Ahora bien, podemos hablar de varios tipos de motivación dependiendo de qué es aquello que nos moviliza. De esta manera encontraremos varias formas de clasificarla. 

Dependiendo si aquello que nos mueve es un factor externo o interno:
Motivación Extrínseca: aquella en la que el individuo se moviliza por una recompensa externa como por ejemplo: obtener un beneficio económico, reconocimiento, estatus, etc.

Motivación Intrínseca: aquella relacionada con el deseo del propio individuo de desarrollarse y mejorar a nivel personal, laboral o social.

Dependiendo de si lo que nos mueve es la búsqueda o la evitación de una determinada consecuencia: 
Motivación Positiva: cuando lo que mueve a la persona es la obtención de un beneficio que le es placentero.

Motivación Negativa: cuando el individuo se moviliza para intentar evitar una consecuencia desagradable, ya sea externa (castigo, pérdida de un privilegio, burla...) o interna (sensación de fracaso, frustración, decepción...).

Dependiendo del factor principal que nos motiva y prevalece en nuestra toma de decisiones:
Motivación Racional: cuando elegimos basados en lo que racionalmente es más útil, práctico o favorable.

Motivación Emocional: cuando elegimos guiados por el benefico o perjuicio emocional que nos supone.




Como podréis ver estos seis tipos de motivación no son excluyentes entre sí, ya que podemos encontrarnos con combinaciones como por ejemplo:
Motivación extrínseca, negativa, racional: Hago los deberes porque de lo contrario mis padres no me darán la semanada.

Motivación intrínseca, positiva, emocional: Práctico mi guión porque quiero sentirme satisfecho/a conmigo mismo/a el día de la presentación.

Motivación intrínseca, negativa, racional: Limpio la casa porque no quiero que vuelvan a anidar las cucarachas.

Motivación extrínseca, positiva, racional: Trabajo duro para ser un/a posible candidato/a al ascenso de mi empresa.

Motivación extrínseca, negativa, emocional: Intento ser paciente para evitar que mi pareja se enfade y acabemos en una discusión de aquellas que luego me hace sentir incómodo/a, nervioso/a y angustiado/a.


Cualquiera de estos factores motivacionales tendrá un impacto determinante en nuestra conducta. Sin embargo es sin duda, la motivación intrínseca (y las combinaciones con ésta) la que moviliza a las personas de manera más profunda y duradera, ya que no depende de factores externos sino que está directamente relacionada con las necesidades y características propias de cada individuo.

Por lo tanto, para fomentar la motivación de las personas será importante:
-Valorar siempre el esfuerzo por encima del logro.
-Definir claramente el objetivo a conseguir.
-Establecer una meta realista.
-Asegurarnos que la tarea sea enriquecedora a nivel personal para el individuo.
-Evidenciar las pérdidas/perjuicios a nivel personal que puede implicar no conseguir el objetivo marcado.
-Si se trata de una meta compleja dividirla en etapas.
-Establecer plazos no muy largos de tiempo para alcanzar los objetivos en cada una de las etapas de la meta.
-Celebrar cada pequeño paso que nos acerque al objetivo.







Trastonos del Sueño en la Infancia

Hasta hace poco se consideraba que los trastornos del sueño eran un problema que sólo afectaba a la población adulta. Sin embargo, se ha comprobado que la mayoría de las veces éstos tienen su origen en la infancia. Por lo tanto, hoy en día se reconoce la importancia de la intervención temprana en estos trastornos con el objetivo de prevenir que se produzcan alteraciones crónicas del sueño y para reducir las posibles alteraciones a nivel social y académico que suelen generar. 

Ahora bien, ¿qué son los Trastornos del Sueño?

Hablamos de Trastornos del Sueño frente a todo tipo de alteraciones de tipo cualitativo (en la calidad del descanso) y cuantitativo (en la cantidad de horas de descanso) del sueño. En este sentido encontraremos alteraciones en la conciliación y duración del sueño, así como ciertos comportamientos anormales durante el mismo.

Antes de profundizar en los trastornos del sueño es necesario conocer algunas características del sueño tales como que:

  • El patrón del sueño no es uniforme.
  • El sueño tiene varias fases diferenciadas que van desde el adormecimiento(Fase 1) al sueño profundo(Fase 4).
  • Una de las fases es la llamada Fase REM (Movimientos Oculares Rápidos) en la que se produce una alta actividad eléctrica del cerebro y tiene una importante función madurativa en los infantes.
  • Los sueños suelen presentarse durante la Fase 3 y la Fase REM.
  • Los terrores nocturnos, somnambulismo, somniloquias y otras parasomnias suelen darse durante las fases de mayor profundidad del sueño (Fases 3 y 4).


Es importante saber que el sueño se da a través de ciclos que empiezan, acaban y vuelven a empezar para poder comprender el comportamiento de nuestros hijos relacionados con el hábito de dormir, especialmente durante los primeros años de vida.

El Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM-IV) establece la siguiente clasificación para los Trastornos del Sueño:

A-Trastornos primarios del sueño: Disomnias y Parasomnias
B-Trastornos del sueño debido a una enfermedad médica
C-Trastornos del sueño relacionados con un trastorno mental


Las parasomnias son los trastornos del sueño más habituales en los infantes, de manera que a continuación explicaremos brevemente las más comunes. Luego, estableceremos las diferencias claves entre Pesadillas y Terrores Nocturnos, dos de las parasomnias que más preocupan a las familias.

Pesadillas: ensueño que puede causar un fuerte impacto emocional durante el sueño, comunmente asociado a situaciones que nos generan miedo, rechazo, malestar, confusión o preocupación.

Terrores nocturnos: ensonación que genera un respuesta física significativa (movimientos y verbalizaciones) durante un sueño especialmente profundo y cuyo contenido rara vez es posible recordar.

Sonambulismo: comportamientos anormales durante el sueño tales como hablar, levantarse o caminar dormidos sin que el individuo sea capaz de recordar ninguno de estos actos al despertar.

Bruxismo: hábito involuntario de apretar o rechinar los dientes sin propósito alguno durante el sueño.

Somniloquia: o hablar dormido durante el sueño. Desde emitir leves sonidos o palabras inconexas hasta elaborar largas frases con total coherencia gramatical.

Jactatio capitis nocturna: movimientos estereotipados de la cabeza o el cuerpo inconscientes durante el sueño.
Siempre que no haya una frecuencia significativa y que el contenido no se repita y prolongue en el tiempo, tanto las pesadillas como los terrores nocturnos, no deberían ser un factor de preocupación para las familias dado que acostumbran remitir de manera natural a medida que el niño va creciendo. 

Si bien no podemos evitar que aparezcan algunas parasomnias o pequeñas alteraciones del sueño durante la infancia, es importante estar atentos a la frecuencia y al contenido para ser capaces de discriminar cuando podrían ser preocupantes al punto de necesitar la intervención de un profesional. No obstante, en todos los casos es importante facilitar al máximo posible el descanso de los infantes. 

¿Cómo podemos ayudar a nuestros niños a descansar mejor?

  • Establecer rutinas y horarios para las actividades en casa (hacer deberes, cenar, cepillarse los dientes, dormir). Es decir, definir de qué manera y en qué orden hacer cada cosa.
  • Evitar las actividades y alimentos excitantes antes de ir a dormir. 
  • Crear un ambiente más tranquilo y relajado en casa a la hora de ir a dormir.
  • Evitar el acceso a elementos distractores en la habitación.
  • Acompañar, si es necesario, al niño/a durante unos minutos ayudándolo a relajarse, de manera que experimente el momento de ir a la cama como una situación agradable y placentera.
  • Favorecer la comunicación y expresión emocional en casa también ayudará al niño/a a deshacerse de los pequeños miedos, dudas o preocupaciones que podrían estar perturbándolo y que suelen manifestarse a través de algunas pesadillas.

Si crees que tú mismo o alguien cercano a ti presenta un perfil similar al aquí descrito, no dudes en consultar con un profesional. Una evaluación individualizada permitirá establecer la intervención más apropiada para iniciar el proceso de recuperación.

Trastorno del Procesamiento Sensorial

La integración sensorial es la capacidad del sistema nervioso para interpretar la información percibida por los sentidos y generar respuestas inmediatas y acordes a los estímulos recibidos. De esta manera, cuando existe un Trastorno del Procesamiento Sensorial (TPS) el niño tendrá dificultades para identificar e integrar los estímulos auditivos, visuales, táctiles, gustativos, olfativos, propioceptivos y vestibulares recibidos, lo cual condicionará también su conducta y en muchos casos limitará su interacción con el medio que lo rodea.

La teoría de la integración sensorial la describe la misma como un proceso neurológico que organiza e integra la información sensorial recibida tanto a nivel interno (a partir de nuestro propio cuerpo) como a nivel externo (a partir de los sentidos. Esta teoría fue desarrollada en la década de los 60 por la terapeuta ocupacional Anna Jean Ayres, y está basada en la idea de que las habilidades perceptivas y motoras del niño se relacionan directamente con el comportamiento del mismo. Ayres, a través de la observación de niños que presentaban alteraciones en su desarrollo, aprendizaje e incluso en el área emocional establece que “cuantas más experiencias sensoriales de calidad tengo o recibo de mi entorno y de mi cuerpo, más aprendo de estos y por tanto mejor me relaciono con ambos; cuantas menos experiencias o más negativas tengo o recibo, menos conozco de mi cuerpo y entorno, y por tanto más dificultades tengo para interrelacionarse con los mismos”.

El TPS suele afectar a niños con TEA (Trastorno del Espectro Autista) y TGD (Trastorno Generalizado del Desarrollo) a nivel de alteración de la capacidad de modulación sensorial, de la discriminación sensorial y presencia de dispraxia.

La disfunción de la modulación sensorial es la incapacidad para regular las respuestas a la estimulación cotidiana (sonidos, texturas, gustos…). Los estímulos son recibidos por el niño con muy alta (hipersensibilidad) o muy baja intensidad (hiposensibilidad), lo cual provoca en el primer caso un rechazo a determinados estímulos que se perciben como amenazantes y, en el segundo, una búsqueda y necesidad de estímulos más intensos.

La disfunción de la discriminación sensorial es la dificultad para diferenciar la información sensorial recibida, de manera que el niño no siempre comprende las experiencias sensoriales que a percibe a través de los sentidos.

La dispraxia hace referencia a la dificultad para planificar y ejecutar actos motores, sin que exista un trastorno neurológico que la explique. Los niños con TEA suelen presentar grandes dificultades a nivel de psicomotridad fina y gruesa.

La detección e intervención del TPS supone grandes progresos para el infante que se traducen en adquisición de aprendizajes, aumento de la autonomía personal y reducción de la ansiedad -y por tanto de los conflictos y problemas de conducta asociados.

¿Cuáles son las características que suelen presentar los niños con un Trastorno del Procesamiento Sensorial?
 De 0 a 36 meses:
-Alteraciones en la alimentación o el sueño.
-Incomodidad con la ropa: se muestra irritable cuando lo visten.
-Poco interés por jugar con juguetes.
-Resistencia a ser llevado en brazos: curva la espalda cuando lo alzan.
-Torpeza y lentitud motriz.

De 3 a 5 años:
-Gran sensibilidad al tacto, ruidos, olores u otras sensaciones.
-Poca capacidad de atención y concentración: se distrae con facilidad.
-Excesiva actividad motora: tiene dificultades para permanecer quieto durante un corto periodo de tiempo.
-En ocasiones se muestra irritable, agresivo.
-Alteraciones en la alimentación y el sueño.
-Dificultad para consolidar metas de autonomía personal acordes a su edad (vestirse solo, controlar esfínteres, cepillarse los dientes, etc.).
-Dificultad para relacionarse con los demás.
-Deficientes habilidades motoras y baja tonicidad corporal.
-Resistencia al cambio de actividades, rutinas, personas.

De 5 a 12 años:
-Gran sensibilidad al tacto, ruidos, olores u otras sensaciones.
-Poca capacidad de atención y concentración: se distrae con facilidad.
-Excesiva actividad motora: tiene dificultades para permanecer quieto durante un corto periodo de tiempo.
-En ocasiones se muestra irritable, agresivo.
-Se muestra angustiado ante una sobrecarga de estímulos.
-Deficiente habilidad en la motricidad fina, lo cual le dificultad aprender a escribir.
-Dificultad para hacer amigos.
-Insensibilidad al propio dolor y al de los demás.

Adolescencia y Adultez:
-Gran sensibilidad al tacto, ruidos, olores u otras sensaciones y al contacto con otras personas.
-Baja autoestima e inseguridad a la hora de iniciar nuevas actividades y relaciones sociales.
-Lentitud y torpeza motriz.
-Impulsividad y baja capacidad atencional.

Como ya hemos dicho antes, podemos clasificar a los individuos que presentan TPS en dos grandes grupos: los hipersensibles y los hiposensibles. No obstante, es posible encontrar variaciones en cada modalidad sensorial; de forma que un niño puede ser, por ejemplo, hipersensible a los estímulos auditivos mientras que es hiposensible a los táctiles.

Los hipersensibles: es decir, cuando una mínima estimulación basta para ser cargante y atemorizante para el niño.

Hipersensibilidad táctil: el niño evitará el contacto con ciertos objetos, sentirá rechazo por determinadas texturas. Evitará el uso de las manos y la boca para explorar. En ocasiones caminará de puntillas para evitar el contacto de los pies descalzos con la superficie que pisa. Presentará una reacción de cosquilleo exagerada cuando es tocado y cierta irritabilidad en las rutinas del baño, del vestido o ante el contacto físico con otras personas.

Hipersensibilidad gustativa y olfativa: el niño se muestra muy sensible a las diferentes texturas y temperaturas de la comida, de manera que rechaza probar nuevos alimentos, sobre todo sólidos. Muestra reacciones a los diferentes olores del ambiente.

Hipersensibilidad visual: el niño se sobreexcita ante una sobrecarga estímulos visuales, evita la mirada y muestra parpadeo constante. Se muestra muy sensible al sol o a la luz brillante.

Hipersensibilidad auditiva: el niño se muestra muy sensible a los estímulos auditivos intensos, llegando a taparse los oídos con las manos o a hacer voces y ruidos para dejar de oírlos.

Hipersensibilidad vestibular: el niño se muestra reacio a los movimientos fuertes o inesperados. Le generan cierta ansiedad, se siente inseguro cuando nota que pierde el equilibrio. Prefiere el contacto con el suelo, no le gusta subir, deslizarse o girar. Se marea con facilidad.

Los hiposensibles: es decir, cuando se requiere de estímulos de gran intensidad para que lleguen a ser percibidos y generen una reacción en el niño.

Hiposensibilidad táctil: el niño se mostrará insensible al dolor, la temperatura y las sensaciones al contacto con los objetos. Busca estimulaciones intensas, llevándose constantemente los objetos a la boca, masticando objetos no comestibles, chocándose contra los muebles o paredes.

Hiposensibilidad gustativa y olfativa: el niño no muestra reacción ante olores llamativamente desagradables. Le gusta lamer o probar objetos no comestibles. Se siente atraído por olores y sabores intensos como el amargo como el picante.

Hiposensibilidad visual: el niño presenta deficiente coordinación óculo-manual, aunque es capaz de ver necesita tocar para percibir los objetos. Pasa de largo ante señales visuales de objetos o personas del ambiente.

Hiposensibilidad auditiva: el niño presenta dificultades para seguir instrucciones verbales, prefiere los sonidos en volume alto, no se orienta siguiendo ciertos sonidos  ni responde a los mismos.

Hiposensibilidad vestibular: le gustan los movimientos y giros rápidos. No muestra miedo o inseguridad ante la pérdida del equilibrio o sensación de caída libre. Busca experiencias motrices intensas.

Alteraciones a nivel propioceptivo: el niño se muestra tenso, rígido, poco coordinado motrizmente. Evita actividades que requieran esfuerzo y coordinación motora. Suele tropezar, caer, ser poco hábil en sus movimientos.

¿Qué hacer para favorecer la capacidad de procesamiento sensorial del infante?
La figura del terapeuta ocupacional es la más idónea para dar respuesta de manera integral a las necesidades de los niños con TPS. A través de un tratamiento sensorial integrativo el terapeuta facilitará experiencias de tipo motriz, táctil, visual, auditivas y gustativas, trabajará en coordinación con la familia, maestros y otros profesionales relacionados con el niño con el objetivo de mejorar las habilidades motoras, el autocontrol, la conciencia del propio cuerpo, la autonomía personal, la seguridad y autoestima y las habilidades sociales.

Con el siguiente vídeo podremos hacernos una idea de la sobrecarga sensorial que en muchos casos implican las dificultades de procesamiento sensorial. Si bien la animación dibuja una realidad extrema y significativamente más intensa de la habitual, es cierto que en ocasiones, por breves periodos de tiempo, realmente los individuos con TPS llegan a experimentar estás sensaciones de agobio, confusión y ansiedad al verse rodeados de estímulos que no comprenden o que reciben como demasiado intensos o inquietantes.

Sobrecarga Sensorial

Si su hijo encaja con el perfil antes descrito consultar con un profesional para que éste realice la evaluación y diagnóstico correspondientes y determine el tipo de intervención más adecuado.

Referencias:
Ayres, J. (2006). La integración sensorial y el niño. Sevilla: Editorial Trillas.

Beaudry, I. Un trastorno en el procesamiento sensorial es frecuentemente la causa de problemas de aprendizaje, conducta y coordinación motriz en los niños. Boletín pediátrico. 2006; 46: 200-203.

Conferencia de Daniel Comín Los desórdenes sensoriales en la alimentación de las personas con TEA alimentación de las personas con TEA en 3ª Jornada Formativa sobre Desórdenes Sensoriales en los Trastornos del Espectro del Autismo.

 

¿Qué metodologías emplear para motivar a los niños con dificultades en el aula?

Los maestros a menudo se encuentran en las aulas niños con alteraciones del estado de ánimo que influyen directamente en su conducta y suelen hacerlos bajar el rendimiento académico.

Las razones que explican estas alteraciones a nivel anímico y conductual pueden ser múltiples, por tanto en cada caso se debe tener en cuenta la naturaleza del factor desencadenante (separación de los padres, cambio de residencia, llegada de un hermano pequeño, bullying, etc.) y las características individuales de cada niño (edad, capacidad de comprensión y expresión verbal, temperamento, etc.). Ya que, según estas variables, los niños pueden responder de diferentes maneras a determinadas situaciones estresantes para ellos. Por ejemplo, no habrá la misma respuesta si la problemática se da en casa que si se da en la escuela, o si dentro de la escuela, las dificultades son sólo de aprendizaje pero no de relación con los iguales. 

No obstante, en líneas generales se pueden observar en ellos cambios conductuales como: apatía, inhibición, baja autoestima, inseguridad, cierto aislamiento, baja atención y memoria, empeoramiento del rendimiento académico, comportamientos disruptivos en clase, conductas desafiantes, cierta regresión o pérdida de aprendizajes adquiridos, etc. 

En algunos casos será necesario la intervención del psicopedagogo de la escuela o de un psicólogo externo, pero la mayoría de las veces se trata de un proceso de adaptación a una nueva situación dentro de los entornos más directos (familia, escuela, grupo de amigos, etc.).
Mientras tanto, ¿qué pueden hacer los educadores para ayudar a estos niños y motivarles hacia el aprendizaje? 

Si bien en la educación formal son ineludibles los aprendizajes dirigidos, sabemos que los aprendizajes son más motivadores y productivos cuando más activos y vivenciales son. En el caso de niños con dificultades de aprendizaje, de integración o de conducta es muy importante trabajar a partir de la motivación. De esta manera el trabajo por proyectos en el aula es una muy buena herramienta para facilitar la participación de estos niños, ya que centra su atención en algo que es atractivo, interesante y novedoso para ellos, despertándoles la curiosidad y las ganas de investigar, crear y saber más. Además, otras ventajas del trabajo por proyectos son que fomentan el trabajo cooperativo entre iguales y refuerzan la autoestima mediante la vivencia de experiencias positivas y de éxito .

Por tanto, las metodologías idóneas para responder a las necesidades de niños con dificultades en el aula, ya sea a nivel de aprendizaje o de tipo emocional o conductual serán siempre todas aquellas que sean atractivas para los niños, de tal manera que promuevan su curiosidad y les permitan tener un papel activo en la adquisición del conocimiento. Por supuesto, el resto de compañeros de la clase saldrán igualmente beneficiados de este tipo de trabajo en clase. También será importante fomentar todas aquellas tareas en grupo que promuevan el trabajo cooperativo entre iguales, es decir, ayudarse mutuamente para conseguir juntos un objetivo. De esta manera, trabajamos la relación positiva con los compañeros, a la vez que el aprender se convierte en una tarea agradable e incluso divertida, donde el niño se siente capaz, seguro y valorado más por su esfuerzo y deseo de participación que por los resultados que obtenga.

El trabajo cooperativo entre niños no sólo promueve la interacción e integración con el grupo de clase, sino que además es positivo porque permite a los niños aprender de lo que hacen los demás y también aportar lo que tienen o saben para conseguir un objetivo común. En el caso de problemas de aprendizajes nos servirá sobre todo como herramienta para reforzar la adquisición de ciertos conocimientos mediante un trabajo más lúdico y vivencial. En el caso de problemas de integración o relación con los iguales, al margen de cuál sea la tarea a realizar, el objetivo será promover la cohesión grupal. Sin embargo, es importante estar atento a la manera en que se desarrolla la tarea, para asegurarnos de que efectivamente el grupo facilita la participación de todos los miembros.

Como ya hemos dicho antes, será importante conocer las características del niño y cómo le afecta emocional y conductualmente la problemática que presenta. Tendremos que ir poco a poco a la hora de solicitar su participación activa en las actividades. Siempre ofrecer la opción pero evitar forzar, ya que de lo que se trata es de fomentar las experiencias positivas y no al contrari. Por ejemplo, si las dificultades son de aprendizaje, tendremos que tener cuidado cuando se pide hacer tareas ante la clase como salir a la pizarra o leer en voz alta. Aunque es bueno que el niño se enfrente a estas dificultades habrá que valorar en qué momento y de qué manera hacerlo para evitar que sea más perjudicial que beneficioso para el niño. Habrá que trabajar en clase valores como el respeto y la valoración del esfuerzo para evitar que los alumnos más aventajados rían de aquellos que presentan ciertas dificultades. Si las dificultades son de integración con el grupo o relación con los iguales será importante fomentar el trabajo en equipo, empezando por grupos pequeños donde el niño en cuestión se sienta a gusto para poder participar de forma activa en el grupo. A medida que el niño vaya cogiendo confianza y vaya obteniendo experiencias positivas se sentirá cada vez más cómodo con todo el grupo clase. Estrategias como la del "Rincón del Protagonista" pueden ayudar a fomentar la cohesión grupal, ya que favorece que los niños se conozcan más entre sí, teniendo cada uno su momento especial para explicar cómo son, lo que les gusta, etc.

Como maestros, seguramente los padres nos pedirán orientación para ayudar a sus niños en casa. ¿Qué les debemos decir? 
 
Como es natural, las pautas a seguir dependerán de cuál sea el trastorno o dificultad que presente el niño. No obstante, en líneas generales, si las dificultades son de aprendizaje  será importante que los padres dediquen un tiempo diario a ayudar al niño a adquirir buenos hábitos de estudio (¿a qué hora me pongo a hacer deberes?, ¿dónde los hago?, ¿cuánto tiempo me dedico?, ¿cómo me organizo?, etc.). Por lo tanto, será importante su acompañamiento al principio y su supervisión una vez que el niño sea más autónomo. También es importante que los padres aprendan a reforzar positivamente los esfuerzos que hace el hijo, aunque no siempre los resultados sean los esperados. Por otra parte, si las dificultades son de relación con los iguales , será importante que los padres hablen con el hijo para saber qué problema hay con los compañeros. Una vez más, no se debe forzar al niño a hablar. Si los padres se acostumbran a preguntar al hijo cada día ¿cómo le ha ido el día?, dejando que él hable hasta donde quiera, seguramente poco a poco el niño irá cogiendo la confianza necesaria para empezar a hablar de las cosas que no le gustan o le preocupan de la relación con sus compañeros. Si las dificultades son debidas a cambios dentro del propio entorno familiar fomentar la comunicación abierta, clara y sincera es siempre la mejor manera de entender a los niños y ayudarles a que ellos entiendan y puedan aceptar y adaptarse a tales cambios.








Quines metodologies emprar per a motivar els nens amb dificultats a l'aula?

Els mestres sovint es troben a les aules nens amb alteracions de l'estat d'ànim que influeixen directament en la seva conducta i acostumen fer-los baixar el seu rendiment acadèmic.

Les raons que expliquen aquestes alteracions a nivell anímic i conductual poden ser múltiples, per tan en cada cas s'ha de tenir en compte la naturalesa del factor desencadenant (separació dels pares, canvi de residència, arribada d'un germà petit, bullying, etc.) i les característiques individuals de cada nen (edat, capacitat de comprensió i expressió verbal, temperament, etc.). Ja que, segons aquestes variables, els nens poden respondre de diferents maneres a determinades situacions estressants per a ells. Per exemple, no hi haurà la mateixa resposta si la problemàtica es dóna a casa que si es dóna a l'escola, o si dins l'escola les dificultats són només d'aprenentatge però no de relació amb els iguals. 

No obstant això, en línies generals es poden observar en ells canvis conductuals com ara: apatia, inhibició, baixa autoestima, inseguretat, cert aïllament, baixa atenció i memòria, empitjorament del rendiment acadèmic, comportaments disruptius a classe, conductes desafiants, certa regressió o pèrdua d'aprenentatges adquirits, etc. 

En alguns casos caldrà la intervenció del psicopedagog de l'escola o d'un psicòleg extern, però la major part de les vegades es tracta d'un procés d'adaptació a una nova situació dins els entorns més directes (família, escola, grup d'amics, etc.).

Mentrestant, què poden fer els educadors per ajudar aquests nens i motivar-los cap el aprenentatge? 

Si bé a l'educació formal són ineludibles els aprenentatges dirigits, és sabut que els aprenentatges són més motivadors i productius quan més actius i vivencials són. En el cas de nens amb dificultats d'aprenentatge, d'integració o de conducta és molt important treballar a partir de la motivació. D'aquesta manera el treball per projectes a l'aula es una molt bona eina per a facilitar la participació d'aquests nens, ja que centra la seva atenció en quelcom que és atractiu, interessant i diferent per a ells, tot despertant-los la curiositat i les ganes d'investigar, crear, saber-ne més.A més, uns avantatges afegits del treball per projectes són que fomenten el treball cooperatiu entre iguals i reforcen l'autoestima mitjançant la vivència d'experiències positives i d'èxit.

Per tant, les metodologies idònies per a respondre a les necessitats de nens amb dificultats a l'aula, ja sigui a nivell d'aprenentatge o de tipus emocional o conductual seran sempre totes aquelles que siguin engrescadores per als nens, de tal manera que promoguin la seva curiositat i els hi permetin tenir un paper actiu en l'adquisició del coneixement. Per descomptat, la resta de companys de la classe sortiran igualment beneficiats d'aquest tipus de treball a classe. També serà important fomentar totes aquelles tasques en grup que promoguin el treball cooperatiu entre iguals, és a dir, ajudar-se mútuament per tal d'aconseguir junts un objectiu. D'aquesta manera, treballem la relació positiva amb els companys, alhora que el fet d'aprendre es converteix en una tasca agradable i fins i tot divertida, on el nen se sent capaç, segur i valorat més pel seu esforç i desig de participació que pels resultats que obtingui.

El treball cooperatiu entre infants no només promou la interacció e integració amb el grup de classe, sinó que a més a més es positiu perquè permet als nens aprendre del que fan els altres i també aportar el que tenen o saben per tal d'aconseguir un objectiu comú. En el cas de problemes d'aprenentatges ens servirà sobretot com a eina per a reforçar l'adquisició de certs coneixements mitjançant un treball més lúdic i vivencial. En el cas de problemes d'integració o relació amb els iguals, a banda de quina sigui la tasca a realitzar, l'objectiu serà promoure la cohesió grupal. No obstant això, és important estar atent a la manera en que es desenvolupa la tasca, per tal d'assegurar-nos que efectivament el grup facilita la participació de tothom.

Com ja hem dit abans, sobretot serà important conèixer les característiques del nen i com l'afecta emocional i conductualment la problemàtica que presenta. Haurem d'anar poc a poc a l'hora de demanar la seva participació activa en les activitats. Sempre oferir l'opció però evitar forçar, ja que del que es tracta es de fomentar les experiències positives i no al contrari.Per exemple, si les dificultats són d'aprenentatge, haurem d'anar amb compte quan es demana fer tasques davant la classe com ara sortir a la pissarra o llegir en veu alta. Tot i que es bo que el nen s'enfronti a aquestes dificultats caldrà valorar en quin moment i de quina manera fer-ho per tal d'evitar que sigui més perjudicial que beneficiós per al nen. Caldrà treballar en classe valors com el respecte i la valoració de l'esforç per tal d'evitar que els alumnes més avantatjats riguin d'aquells que presenten certes dificultats. Si les dificultats són d'integració amb el grup o relació amb els iguals serà important fomentar el treball en equip, començant per grups petits on el nen en qüestió se senti a gust per a poder participar de manera activa en el grup. A mida que el nen vagi agafant confiança i vagi obtenint experiències positives se sentirà cada cop més còmode amb tot el grup classe. Estratègies com la del “Racò del Protagonista” poden ajudar a fomentar la cohesió grupal, ja que afavoreix que els nens es coneguin més entre sí, tenint cadascú el seu moment especial per explicar com són, el que els hi agrada, etc.

Com a mestres, es ben segur que els pares ens demanin consell per tal d'ajudar els seus nens a casa. Què els hauríem de dir? 
 
Com es natural, les pautes a seguir dependran de quin sigui el trastorn o dificultat que presenti el nen. No obstant això, en línies generals, si les dificultats són d'aprenentatge el que serà important és que els pares dediquin un temps diari a ajudar al nen a adquirir bons hàbits d'estudi (a quina hora em poso a fer deures?, on els faig?, quan de temps m'hi dedico?, com m'organitzo?, etc.). Per tant serà important el seu acompanyament al principi i la seva supervisió un cop el nen sigui més autònom. També és important que els pares aprenguin a reforçar positivament els esforços que fa el fill, malgrat que no sempre els resultats siguin els esperats. D'altra banda, si les dificultats són de relació amb els iguals, serà important que els pares parlin amb el fill per tal de saber quin problema hi ha amb els companys. Un cop més, no s'ha de forçar al nen a parlar. Si els pares s'acostumen a preguntar al fill cada dia com li ha anat el dia?, deixant que ell parli fins on vulgui, segurament poc a poc el nen anirà agafant la confiança necessària per començar a parlar de les coses que no li agraden o li preocupen de la relació amb els seus companys. Si les dificultats són degudes a canvis dins del propi entorn familiar fomentar la comunicació oberta, clara i sincera és sempre la millor manera de entendre els nens i ajudar-los a que ells entenguin i puguin acceptar i adaptar-se a tals canvis.