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Resiliencia: aprendiendo de las adversidades

La resiliencia es la capacidad de adaptarse, superar, aprender y crecer con las adversidades. La persona resiliente no está exenta del dolor, como cualquier otro ser humano sufre las consecuencias emocionales de las situaciones adversas que le han tocado vivir. Sin embargo su fortaleza radica en ser capaz, a pesar del sufrimiento de seguir teniendo una actitud positiva frente a la vida, de preservar por encima de todo la serenidad para analizar las cosas con perspectiva y de entender las malas experiencias como una fuente para el aprendizaje y el crecimiento personal. 

Son muchas las situaciones adversas que nos pueden hacer caer en la tristeza, la apatía, la incertidumbre, la inseguridad o incluso en la desesperación. No obstante, cuando se encadenan sucesos dolorosos o cuando experimentamos una vivencia tan daniña que llegue a ser devastadora para nuestra autoestima y confianza personal, es cuando es más necesario reformular nuestras prioridades y recurrir a nuestras fuentes de fortaleza interna para ser capaces de reponernos al dolor. Las personas resilientes han desarrollado la capacidad de superar el estrés y el malestar emocional derivados de experiencias dolorosas a fuerza de hacer frente a las mismas con serenidad, optimismo y perseverancia.

Ahora bien, ¿qué actitudes podemos potenciar para favorecer nuestra capacidad de responder de forma resiliente a las adversidades? Algunos hábitos que pueden aumentar nuestra fortaleza interior y proteger nuestra salud emocional son:

-Ser concientes de nuestras capacidades y limitaciones.

-Estar siempre dispuestos a mejorar y crecer como personas.

-Buscar el aprendizaje en las situaciones difíciles.

-Estar abiertos al cambio.

-No huir de las dificultades sino hacerles frente.

-Vivir las experiencias de forma realista pero con actitud positiva.

-Ser flexibles ante los imprevistos.

-Hacer uso del humor.

-Ser perseverantes con nuestros objetivos o metas.

-Contar con una red de apoyo (familia, amigos...).

-Aceptar que hay cosas que están fuera de nuestro control.

-Focalizar nuestros esfuerzos y energías en aquello que sí podemos controlar.

Los beneficios de intentar potenciar estas conductas en nuestro día a día son muchos. Desde, como ya hemos dicho, estar más equipados emocionalmente para enfrentarnos a una situación adversa; hasta mejorar nuestro estado de ánimo diario, nuestras relaciones interpersonales, nuestra autoestima y seguridad personal.

Por tanto, las personas resilientes suelen contar con cualidades que los hacen personas más felices y más agradables para las personas que los rodean. Suelen ser personas:

-Poco exigentes consigo mismos y con los demás.

-Optimistas.

-Solidarias.

-Resolutivas.

-Empáticas.

-Centradas en vivir el presente.

A lo largo de la historia de la humanidad existen un sinnúmero de ejemplos de personajes emblemáticos que han sabido sobreponerse a situaciones realmente devastadoras. Sin embargo, no hace falta pensar en grandes catástrofes o situaciones traumáticas para hablar de resiliencia. En nuestro día a día podemos observar incontables casos de personas resilientes que han sido capaces de desplegar la mejor versión de sí mismos a partir de una situación adversa como ser despedido del trabajo y quedarse en una situación económica precaria, pasar por una ruptura amorosa después de años de una relación seria y altamente comprometida, perder un ser querido...

Es por ello que, dado que son miles las circunstancias inesperadas que pueden desestabilizarnos, la educación emocional desde pequeños es vital. Debemos hablar de emociones, enseñar a nuestros niños cómo poder gestionar la rabia, la frustración, la tristeza y cómo hacer frente a los conflictos y no intentar huir de ellos. 

El siguiente vídeo refleja perfectamente lo difícil que puede resultar mantener una actitud serena y optimista frente a la adversidad, pero también lo importante que es ser capaces de hacerlo para poder empezar a encontrar nuevos caminos y no caer en la desesperación.


Escena de la película "En Busca de la Felicidad"



Tipos de Motivación

La motivación es la fuerza que nos impulsa a iniciar, desarrollar y finalizar una determinada actividad relacionada con un objetivo o necesidad personal. 

La Pirámide de Maslow establece una jerarquía de las necesidades del ser humano, desde las más básicas (necesidades fisiológicas y de seguridad) hasta las más complejas (necesidades de afilición y reconocimiento). Según Maslow la motivación final del ser humano es el desarrollo personal, es decir, la autorealización, a la cual ninguna persona puede acceder sin antes haber cubierto necesidades inferiores.


Es por tanto, la motivación de ir cubriendo cada una de dichas necesidades lo que mueve a las personas a desenvolverse y desarrollarse tanto a nivel personal como social.

Ahora bien, podemos hablar de varios tipos de motivación dependiendo de qué es aquello que nos moviliza. De esta manera encontraremos varias formas de clasificarla. 

Dependiendo si aquello que nos mueve es un factor externo o interno:
Motivación Extrínseca: aquella en la que el individuo se moviliza por una recompensa externa como por ejemplo: obtener un beneficio económico, reconocimiento, estatus, etc.

Motivación Intrínseca: aquella relacionada con el deseo del propio individuo de desarrollarse y mejorar a nivel personal, laboral o social.

Dependiendo de si lo que nos mueve es la búsqueda o la evitación de una determinada consecuencia: 
Motivación Positiva: cuando lo que mueve a la persona es la obtención de un beneficio que le es placentero.

Motivación Negativa: cuando el individuo se moviliza para intentar evitar una consecuencia desagradable, ya sea externa (castigo, pérdida de un privilegio, burla...) o interna (sensación de fracaso, frustración, decepción...).

Dependiendo del factor principal que nos motiva y prevalece en nuestra toma de decisiones:
Motivación Racional: cuando elegimos basados en lo que racionalmente es más útil, práctico o favorable.

Motivación Emocional: cuando elegimos guiados por el benefico o perjuicio emocional que nos supone.




Como podréis ver estos seis tipos de motivación no son excluyentes entre sí, ya que podemos encontrarnos con combinaciones como por ejemplo:
Motivación extrínseca, negativa, racional: Hago los deberes porque de lo contrario mis padres no me darán la semanada.

Motivación intrínseca, positiva, emocional: Práctico mi guión porque quiero sentirme satisfecho/a conmigo mismo/a el día de la presentación.

Motivación intrínseca, negativa, racional: Limpio la casa porque no quiero que vuelvan a anidar las cucarachas.

Motivación extrínseca, positiva, racional: Trabajo duro para ser un/a posible candidato/a al ascenso de mi empresa.

Motivación extrínseca, negativa, emocional: Intento ser paciente para evitar que mi pareja se enfade y acabemos en una discusión de aquellas que luego me hace sentir incómodo/a, nervioso/a y angustiado/a.


Cualquiera de estos factores motivacionales tendrá un impacto determinante en nuestra conducta. Sin embargo es sin duda, la motivación intrínseca (y las combinaciones con ésta) la que moviliza a las personas de manera más profunda y duradera, ya que no depende de factores externos sino que está directamente relacionada con las necesidades y características propias de cada individuo.

Por lo tanto, para fomentar la motivación de las personas será importante:
-Valorar siempre el esfuerzo por encima del logro.
-Definir claramente el objetivo a conseguir.
-Establecer una meta realista.
-Asegurarnos que la tarea sea enriquecedora a nivel personal para el individuo.
-Evidenciar las pérdidas/perjuicios a nivel personal que puede implicar no conseguir el objetivo marcado.
-Si se trata de una meta compleja dividirla en etapas.
-Establecer plazos no muy largos de tiempo para alcanzar los objetivos en cada una de las etapas de la meta.
-Celebrar cada pequeño paso que nos acerque al objetivo.







¿Por qué no somos capaces de reaccionar ante algunas de las situaciones que vivimos?


La Indefensión Aprendida (IA) es una creencia aprendida que nos hace pensar que nuestros actos no tendrán ninguna influencia sobre las situaciones que experimentamos, de modo que estamos supeditados a las circunstancias que se nos presenten sin posibilidad alguna de cambiarlas. Esta creencia errónea limita nuestra conducta y afecta significativamente nuestro estado de ánimo.

El psicólogo Martin Seligman estableció esta teoría a partir del estudio del comportamiento animal, con la intención de explicar que impide a algunas personas reaccionar frente a determinadas situaciones, especialmente aquellas que son difíciles o dolorosas.
Seligman realizó experimentos con dos perros en una jaula, a los que se les daba choques eléctricos. Uno tenía la posibilidad de cortar la corriente con un golpe de hocico pero el otro no. El primero se mantuvo la alerta con energía, mientras que el otro, se mostró nervioso, asustado e inclusive con síntomas de depresión. Cuando cambiaron las condiciones y ya tenía la posibilidad de cortar la corriente no lo hizo, había aprendido que “no podía hacer nada para cambiar la situación”, su actitud era de total desesperanza e indefensión.

De igual manera, se considera que una persona presenta IA cuando ha aprendido a comportarse pasivamente, negándose a responder o a intentar cambiar a su favor las circunstancias adversas que se le presentan. Este aprendizaje es producto de experiencias en las que el individuo ha percibido la sensación de una total ausencia de control sobre el resultado de las situaciones.
La IA genera tres efectos nocivos en las personas:
-Déficit motivacional para emitir nuevas respuestas.
-Déficit cognitivo para aprender que las respuestas controlan los resultados.
-Alteraciones emocionales basadas en el miedo y la depresión.
La persona que presenta IA se encontrará frustrado, impotente, desesperanzado, con baja autoestima y poca seguridad en sí mismo pensando que no hay opción alguna de éxito o vía de escape posible. La resignación es la emoción que apacigua el malestar pero no evita la sensación de insatisfacción o infelicidad.
Son muchas las situaciones que pueden provocar este fenómeno psicológico en una persona: cualquier tipo de maltrato persistente ya sea físico o verbal, el acoso escolar o bullying, el acoso laboral o mobbing, constantes experiencias de fracaso, etc.
Ahora bien, ¿qué se puede hacer para enfrentar este sentimiento de indefensión y conseguir superarlo?
El individuo ha aprendido a responder de forma pasiva, sintiéndose invalidado, anulado, incapaz. Debemos por tanto reestructurar la forma de ver las cosas: ampliando la perspectiva, centrando la atención en las experiencias positivas y de éxito que seguro existen en otras áreas diferentes a la afectada, fortaleciendo la autoestima, aprendiendo a buscar alternativas de solución a los problemas o dificultades y estando dispuestos a ponerlas a prueba sin dejarnos llevar por el desánimo si éstas no funcionan a la primera. 
El siguiente vídeo muestra cómo se puede llegar a inducir un sentimiento de indefensión a partir de experiencias sucesivas de fracaso que al individuo le resultan incomprensibles y en las que se encuentra totalmente impotente.

Indefensión Aprendida
Una profesora es capaz de inducir indefensión aprendida a un grupo de alumnos en sólo cinco minutos.

Si crees que tú mismo o alguien cercano a ti presenta un perfil similar al aquí descrito, no dudes en consultar con un profesional. Una evaluación individualizada permitirá establecer la intervención más apropiada para iniciar el proceso de recuperación.

Él fui yo


"He was me", escrito y dibujado por Peter H. Reynolds, es un corto animado que nos habla nuestro yo interior, aquel que se va forjando desde la más temprana infancia y conoce nuestras verdaderas motivaciones, aspiraciones y deseos, y de cómo a veces, lo perdemos en medio del frenético día a día dejándonos llevar por la corriente y perdiendo el sentido de quiénes somos y qué queremos realmente.

Se trata de una animación sencilla, sin grandes pretensiones, con un simple y claro mensaje:  Sé fiel a ti mismo! 

Es decir, no renuncies a tus ideales por miedo o comodidad, no te resignes a una vida poco satisfactoria puesto que el cambio siempre es posible y sólo depende de ti.  Y sobre todo, no pienses que es tarde puesto que siempre es buena hora para empezar a ser felices...

Empecemos este 2015 desprendiéndonos de aquellas cosas que nos impiden "Ser".








Autismo: otra manera de entender la realidad

Temple Grandin nacida en Boston en 1947, ingeniera agrónoma y profesora de la Universidad Estatal de Colorado, fue diagnosticada de Autismo en 1950 y gracias a la dedicación de su madre y a la estimulación recibida desde sus primeros años (poco habitual en aquella época dado el incipiente conocimiento de dicho trastorno), empezó a hablar y mostrar señales de progreso a la edad de cuatro años. 

Desde su propia experiencia Gradin ha escrito numerosos libros intentando explicar al mundo qué es el Autismo y cómo entiende el mundo una persona con Autismo.

El siguiente vídeo (Temple Gradin: El mundo necesita todo tipo de mentes) muestra de forma clara y didáctica cómo suele funcionar la mente de los individuos diagnosticados dentro del espectro autista, defendiendo que sólo a través de este conocimiento es como podemos potenciar verdaderamente las capacidades de las personas con TEA (Trastorno del Espectro Autista) y ayudarlos a ser lo más autónomos posible y a sentirse realizados y felices.






¿Qué metodologías emplear para motivar a los niños con dificultades en el aula?

Los maestros a menudo se encuentran en las aulas niños con alteraciones del estado de ánimo que influyen directamente en su conducta y suelen hacerlos bajar el rendimiento académico.

Las razones que explican estas alteraciones a nivel anímico y conductual pueden ser múltiples, por tanto en cada caso se debe tener en cuenta la naturaleza del factor desencadenante (separación de los padres, cambio de residencia, llegada de un hermano pequeño, bullying, etc.) y las características individuales de cada niño (edad, capacidad de comprensión y expresión verbal, temperamento, etc.). Ya que, según estas variables, los niños pueden responder de diferentes maneras a determinadas situaciones estresantes para ellos. Por ejemplo, no habrá la misma respuesta si la problemática se da en casa que si se da en la escuela, o si dentro de la escuela, las dificultades son sólo de aprendizaje pero no de relación con los iguales. 

No obstante, en líneas generales se pueden observar en ellos cambios conductuales como: apatía, inhibición, baja autoestima, inseguridad, cierto aislamiento, baja atención y memoria, empeoramiento del rendimiento académico, comportamientos disruptivos en clase, conductas desafiantes, cierta regresión o pérdida de aprendizajes adquiridos, etc. 

En algunos casos será necesario la intervención del psicopedagogo de la escuela o de un psicólogo externo, pero la mayoría de las veces se trata de un proceso de adaptación a una nueva situación dentro de los entornos más directos (familia, escuela, grupo de amigos, etc.).
Mientras tanto, ¿qué pueden hacer los educadores para ayudar a estos niños y motivarles hacia el aprendizaje? 

Si bien en la educación formal son ineludibles los aprendizajes dirigidos, sabemos que los aprendizajes son más motivadores y productivos cuando más activos y vivenciales son. En el caso de niños con dificultades de aprendizaje, de integración o de conducta es muy importante trabajar a partir de la motivación. De esta manera el trabajo por proyectos en el aula es una muy buena herramienta para facilitar la participación de estos niños, ya que centra su atención en algo que es atractivo, interesante y novedoso para ellos, despertándoles la curiosidad y las ganas de investigar, crear y saber más. Además, otras ventajas del trabajo por proyectos son que fomentan el trabajo cooperativo entre iguales y refuerzan la autoestima mediante la vivencia de experiencias positivas y de éxito .

Por tanto, las metodologías idóneas para responder a las necesidades de niños con dificultades en el aula, ya sea a nivel de aprendizaje o de tipo emocional o conductual serán siempre todas aquellas que sean atractivas para los niños, de tal manera que promuevan su curiosidad y les permitan tener un papel activo en la adquisición del conocimiento. Por supuesto, el resto de compañeros de la clase saldrán igualmente beneficiados de este tipo de trabajo en clase. También será importante fomentar todas aquellas tareas en grupo que promuevan el trabajo cooperativo entre iguales, es decir, ayudarse mutuamente para conseguir juntos un objetivo. De esta manera, trabajamos la relación positiva con los compañeros, a la vez que el aprender se convierte en una tarea agradable e incluso divertida, donde el niño se siente capaz, seguro y valorado más por su esfuerzo y deseo de participación que por los resultados que obtenga.

El trabajo cooperativo entre niños no sólo promueve la interacción e integración con el grupo de clase, sino que además es positivo porque permite a los niños aprender de lo que hacen los demás y también aportar lo que tienen o saben para conseguir un objetivo común. En el caso de problemas de aprendizajes nos servirá sobre todo como herramienta para reforzar la adquisición de ciertos conocimientos mediante un trabajo más lúdico y vivencial. En el caso de problemas de integración o relación con los iguales, al margen de cuál sea la tarea a realizar, el objetivo será promover la cohesión grupal. Sin embargo, es importante estar atento a la manera en que se desarrolla la tarea, para asegurarnos de que efectivamente el grupo facilita la participación de todos los miembros.

Como ya hemos dicho antes, será importante conocer las características del niño y cómo le afecta emocional y conductualmente la problemática que presenta. Tendremos que ir poco a poco a la hora de solicitar su participación activa en las actividades. Siempre ofrecer la opción pero evitar forzar, ya que de lo que se trata es de fomentar las experiencias positivas y no al contrari. Por ejemplo, si las dificultades son de aprendizaje, tendremos que tener cuidado cuando se pide hacer tareas ante la clase como salir a la pizarra o leer en voz alta. Aunque es bueno que el niño se enfrente a estas dificultades habrá que valorar en qué momento y de qué manera hacerlo para evitar que sea más perjudicial que beneficioso para el niño. Habrá que trabajar en clase valores como el respeto y la valoración del esfuerzo para evitar que los alumnos más aventajados rían de aquellos que presentan ciertas dificultades. Si las dificultades son de integración con el grupo o relación con los iguales será importante fomentar el trabajo en equipo, empezando por grupos pequeños donde el niño en cuestión se sienta a gusto para poder participar de forma activa en el grupo. A medida que el niño vaya cogiendo confianza y vaya obteniendo experiencias positivas se sentirá cada vez más cómodo con todo el grupo clase. Estrategias como la del "Rincón del Protagonista" pueden ayudar a fomentar la cohesión grupal, ya que favorece que los niños se conozcan más entre sí, teniendo cada uno su momento especial para explicar cómo son, lo que les gusta, etc.

Como maestros, seguramente los padres nos pedirán orientación para ayudar a sus niños en casa. ¿Qué les debemos decir? 
 
Como es natural, las pautas a seguir dependerán de cuál sea el trastorno o dificultad que presente el niño. No obstante, en líneas generales, si las dificultades son de aprendizaje  será importante que los padres dediquen un tiempo diario a ayudar al niño a adquirir buenos hábitos de estudio (¿a qué hora me pongo a hacer deberes?, ¿dónde los hago?, ¿cuánto tiempo me dedico?, ¿cómo me organizo?, etc.). Por lo tanto, será importante su acompañamiento al principio y su supervisión una vez que el niño sea más autónomo. También es importante que los padres aprendan a reforzar positivamente los esfuerzos que hace el hijo, aunque no siempre los resultados sean los esperados. Por otra parte, si las dificultades son de relación con los iguales , será importante que los padres hablen con el hijo para saber qué problema hay con los compañeros. Una vez más, no se debe forzar al niño a hablar. Si los padres se acostumbran a preguntar al hijo cada día ¿cómo le ha ido el día?, dejando que él hable hasta donde quiera, seguramente poco a poco el niño irá cogiendo la confianza necesaria para empezar a hablar de las cosas que no le gustan o le preocupan de la relación con sus compañeros. Si las dificultades son debidas a cambios dentro del propio entorno familiar fomentar la comunicación abierta, clara y sincera es siempre la mejor manera de entender a los niños y ayudarles a que ellos entiendan y puedan aceptar y adaptarse a tales cambios.








Quines metodologies emprar per a motivar els nens amb dificultats a l'aula?

Els mestres sovint es troben a les aules nens amb alteracions de l'estat d'ànim que influeixen directament en la seva conducta i acostumen fer-los baixar el seu rendiment acadèmic.

Les raons que expliquen aquestes alteracions a nivell anímic i conductual poden ser múltiples, per tan en cada cas s'ha de tenir en compte la naturalesa del factor desencadenant (separació dels pares, canvi de residència, arribada d'un germà petit, bullying, etc.) i les característiques individuals de cada nen (edat, capacitat de comprensió i expressió verbal, temperament, etc.). Ja que, segons aquestes variables, els nens poden respondre de diferents maneres a determinades situacions estressants per a ells. Per exemple, no hi haurà la mateixa resposta si la problemàtica es dóna a casa que si es dóna a l'escola, o si dins l'escola les dificultats són només d'aprenentatge però no de relació amb els iguals. 

No obstant això, en línies generals es poden observar en ells canvis conductuals com ara: apatia, inhibició, baixa autoestima, inseguretat, cert aïllament, baixa atenció i memòria, empitjorament del rendiment acadèmic, comportaments disruptius a classe, conductes desafiants, certa regressió o pèrdua d'aprenentatges adquirits, etc. 

En alguns casos caldrà la intervenció del psicopedagog de l'escola o d'un psicòleg extern, però la major part de les vegades es tracta d'un procés d'adaptació a una nova situació dins els entorns més directes (família, escola, grup d'amics, etc.).

Mentrestant, què poden fer els educadors per ajudar aquests nens i motivar-los cap el aprenentatge? 

Si bé a l'educació formal són ineludibles els aprenentatges dirigits, és sabut que els aprenentatges són més motivadors i productius quan més actius i vivencials són. En el cas de nens amb dificultats d'aprenentatge, d'integració o de conducta és molt important treballar a partir de la motivació. D'aquesta manera el treball per projectes a l'aula es una molt bona eina per a facilitar la participació d'aquests nens, ja que centra la seva atenció en quelcom que és atractiu, interessant i diferent per a ells, tot despertant-los la curiositat i les ganes d'investigar, crear, saber-ne més.A més, uns avantatges afegits del treball per projectes són que fomenten el treball cooperatiu entre iguals i reforcen l'autoestima mitjançant la vivència d'experiències positives i d'èxit.

Per tant, les metodologies idònies per a respondre a les necessitats de nens amb dificultats a l'aula, ja sigui a nivell d'aprenentatge o de tipus emocional o conductual seran sempre totes aquelles que siguin engrescadores per als nens, de tal manera que promoguin la seva curiositat i els hi permetin tenir un paper actiu en l'adquisició del coneixement. Per descomptat, la resta de companys de la classe sortiran igualment beneficiats d'aquest tipus de treball a classe. També serà important fomentar totes aquelles tasques en grup que promoguin el treball cooperatiu entre iguals, és a dir, ajudar-se mútuament per tal d'aconseguir junts un objectiu. D'aquesta manera, treballem la relació positiva amb els companys, alhora que el fet d'aprendre es converteix en una tasca agradable i fins i tot divertida, on el nen se sent capaç, segur i valorat més pel seu esforç i desig de participació que pels resultats que obtingui.

El treball cooperatiu entre infants no només promou la interacció e integració amb el grup de classe, sinó que a més a més es positiu perquè permet als nens aprendre del que fan els altres i també aportar el que tenen o saben per tal d'aconseguir un objectiu comú. En el cas de problemes d'aprenentatges ens servirà sobretot com a eina per a reforçar l'adquisició de certs coneixements mitjançant un treball més lúdic i vivencial. En el cas de problemes d'integració o relació amb els iguals, a banda de quina sigui la tasca a realitzar, l'objectiu serà promoure la cohesió grupal. No obstant això, és important estar atent a la manera en que es desenvolupa la tasca, per tal d'assegurar-nos que efectivament el grup facilita la participació de tothom.

Com ja hem dit abans, sobretot serà important conèixer les característiques del nen i com l'afecta emocional i conductualment la problemàtica que presenta. Haurem d'anar poc a poc a l'hora de demanar la seva participació activa en les activitats. Sempre oferir l'opció però evitar forçar, ja que del que es tracta es de fomentar les experiències positives i no al contrari.Per exemple, si les dificultats són d'aprenentatge, haurem d'anar amb compte quan es demana fer tasques davant la classe com ara sortir a la pissarra o llegir en veu alta. Tot i que es bo que el nen s'enfronti a aquestes dificultats caldrà valorar en quin moment i de quina manera fer-ho per tal d'evitar que sigui més perjudicial que beneficiós per al nen. Caldrà treballar en classe valors com el respecte i la valoració de l'esforç per tal d'evitar que els alumnes més avantatjats riguin d'aquells que presenten certes dificultats. Si les dificultats són d'integració amb el grup o relació amb els iguals serà important fomentar el treball en equip, començant per grups petits on el nen en qüestió se senti a gust per a poder participar de manera activa en el grup. A mida que el nen vagi agafant confiança i vagi obtenint experiències positives se sentirà cada cop més còmode amb tot el grup classe. Estratègies com la del “Racò del Protagonista” poden ajudar a fomentar la cohesió grupal, ja que afavoreix que els nens es coneguin més entre sí, tenint cadascú el seu moment especial per explicar com són, el que els hi agrada, etc.

Com a mestres, es ben segur que els pares ens demanin consell per tal d'ajudar els seus nens a casa. Què els hauríem de dir? 
 
Com es natural, les pautes a seguir dependran de quin sigui el trastorn o dificultat que presenti el nen. No obstant això, en línies generals, si les dificultats són d'aprenentatge el que serà important és que els pares dediquin un temps diari a ajudar al nen a adquirir bons hàbits d'estudi (a quina hora em poso a fer deures?, on els faig?, quan de temps m'hi dedico?, com m'organitzo?, etc.). Per tant serà important el seu acompanyament al principi i la seva supervisió un cop el nen sigui més autònom. També és important que els pares aprenguin a reforçar positivament els esforços que fa el fill, malgrat que no sempre els resultats siguin els esperats. D'altra banda, si les dificultats són de relació amb els iguals, serà important que els pares parlin amb el fill per tal de saber quin problema hi ha amb els companys. Un cop més, no s'ha de forçar al nen a parlar. Si els pares s'acostumen a preguntar al fill cada dia com li ha anat el dia?, deixant que ell parli fins on vulgui, segurament poc a poc el nen anirà agafant la confiança necessària per començar a parlar de les coses que no li agraden o li preocupen de la relació amb els seus companys. Si les dificultats són degudes a canvis dins del propi entorn familiar fomentar la comunicació oberta, clara i sincera és sempre la millor manera de entendre els nens i ajudar-los a que ells entenguin i puguin acceptar i adaptar-se a tals canvis.

"El elefante encadenado" - Jorge Bucay


A menudo sentimos coartada nuestra libertad por imposiciones externas, pero olvidamos que las ataduras más poderosas son las cadenas interiores que nos autoimponemos.


Este precioso cuento de Jorge Bucay nos hace reflexionar sobre el peligro de resignarnos a dejar de intentar cambiar aquello que no nos deja ser felices.